Archivo mensual: septiembre 2012

HISTORIA

LA PREHISTORIA

Científicamente ha sido imposible establecer dónde se originó el hombre y el lugar donde apareció.  Todo se reduce a hipótesis y conjeturas. Lo único que se conserva de los primeros hombres que habitaron la Tierra es algún cráneo, algún fémur, algunos dientes. Sólo se sabe que el hombre prehistórico vivía en auténtica animalidad.

La prehistoria considera dos grandes momentos, según sea el material utilizado por el hombre para construir artefactos que le servían para cubrir sus necesidades. Estos son los dos grandes momentos:

Edad de piedra:

Llamada así por que el hombre utilizó la piedra para defenderse y para trabajar. La piedra le permitió subsistir, ya que sin ella hubiera perecido víctima de los animales.  A este período se le divide en dos momentos:

Paleolítico:

El hombre al principio utilizó la piedra tallada.  A este período se le llama paleolítico que significa palaios, antiguo; litos, piedra.

El hombre del paleolítico vivió al aire libre, a orillas de los lagos y de los ríos.  Más tarde una ola de frío lo obligó a buscar refugio en las cavernas, por eso se le llamó hombre de las cavernas.

Se alimentaban de la caza y de la pesca. También recogían los frutos de los árboles silvestres.  Para la pesca utilizaban palos o estacas; para la caza cuchillos, hachas y raspadores de piedra. Quizá utilizaron trampas para cazar a los grandes animales, abriendo huecos grandísimos para que cayeran en ellos y rematarlos fácilmente.  Eran fundamentalmente nómadas.

Tenemos conocimiento de su arte por la pintura que dejaron en las cavernas.  Ella nos permite reconstruir en parte su vida social y religiosa. Las primeras se descubrieron en 1879, en España, en una cueva de Altamira. Las pinturas representan episodios de caza, de danza.

Enterraban sentados a sus muertos, en cuevas destinadas para ese fin.

Frotando piedras o maderas descubrieron el fuego, que les permitía calentarse.

Vivían en grupos llamados clanes, al mando del guerrero más fuerte.

Mesolítico:

Los humanos empezaron a fabricar herramientas de piedra provistas con mango.

Los hombres del Mesolítico se dedicaron a la caza, la pesca y la recolección, como los del Paleolítico Superior, pero sus condiciones de vida fueron relativamente más duras.

El clima sufrió grandes cambios: había finalizado una etapa de glaciación. Las grandes masas de hielo y nieve se derritieron gradualmente, subió el nivel de los mares y se inundaron muchas regiones bajas.

Por otra parte, el aumento de la temperatura provocó la desaparición o la migración hacia el Norte de los grandes mamíferos característicos del clima frío que habían otorgado una caza provechosa a los seres del Paleolítico Superior. La caza tuvo que orientarse hacia animales más pequeños o buscar otras formas de alimentación.

Las armas más importantes fueron los arcos, reforzados por tendones, y las flechas de piedra con variadas formas geométricas.

Durante este período se fabricaron trineos, en un principio tirados por hombres y luego por perros, y canoas de piel o de corteza de árboles.

Eran nómadas, con alojamientos de invierno y campamentos de verano. En algunas regiones, donde las costas ofrecieron cantidades permanentes de alimentos, comenzaron a ubicarse asentamientos durante todo el año.

Neolítico:

Más tarde la piedra se trabajó con más esmero. A este período se le llama piedra pulida o neolítico.

En éste período el hombre hizo notables progresos. Siguió utilizando la piedra, pero trabajándola en forma diferente.  Sus grandes progresos fueron la domesticación de los animales y el cultivo de la tierra.

Estos progresos lo convirtieron en sedentario.

A orillas de los ríos y los lagos fue el sitio preferido por los hombres de este período para vivir, ya que necesitaban del agua para cultivar las plantas y alimentar a sus animales: la vaca, el cerdo, la oveja, el buey.

El hombre salió de las cavernas y empezó a construir sus casas inspirándose en los nidos de las aves.  En algunas partes de Suiza, Alemania e Italia, construían sus chozas y cabañas sobre el agua.  Estas habitaciones se han llamado palafitos y se formaron verdaderas aldeas lacustres.

El hombre del neolítico utilizó las fibras de los árboles para tejer y construir sus vestidos, abandonando así su antigua vestimenta hecha con pieles de animales.  También utilizó la arcilla e inventó el arte de la cerámica o de la alfarería, con lo cual construyó sus vasijas.

Se alimentaba no solo de la caza y de la pesca, sino de raíces cultivadas, de queso, de pan etc.  Utilizaba el arado, la sierra, el hacha, las pinzas de madera y la rueda para sus trabajos.

Los clanes se agrupaban formando tribus.  Los gobernaba el más anciano.  Algunos clanes reconocían la autoridad de la mujer.  Esto se llama matriarcado

El hombre del neolítico, además del fuego, el viento y el agua, adorados por los del paleolítico, adoraban a los astros. Como ya eran pueblos agrícolas atribuían a los astros y planetas gran influencia en sus cosechas.

Tenían mayor sentido artístico y construyeron los primeros instrumentos musicales: el tambor, el pito, la flauta.  La tosca producción alfarera de barro endurecido al sol fue perfeccionada en este período, como todos los objetos líticos.  Apareció la cerámica de tierra cocida, de formas variadas y decoradas con punzones o a colores, generalmente rojo y negro.  Levantaron grandes monumentos de piedra: los dólmenes y los menhires.  Los dólmenes eran grandes piedras superpuestas; seguramente eran las tumbas de los grandes jefes.  Los menhires eran piedras plantadas verticalmente.  Su verdadero significado no ha sido descifrado todavía.

Tomado de:

Siso Martínez J.M, Bártoli Humbreto. Mi historia universal, p.p 18 a 26. Ed Trillas. México D.F. 1992.

Material preparado por: Miss Eugenia Morelos Zaragoza

Instituto Alexander Bain

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FORMACIÓN CÍVICA Y ÉTICA

MI CRECIMIENTO Y DESARROLLO:

Cambios físicos y emocionales en la adolescencia

¿Qué cambios tienen las niñas y los niños al entrar a la adolescencia?

En las niñas, aumentan la estatura y los pechos. La cadera y los muslos se redondean, crece vello en el pubis y en las axilas, pueden brotar granos en la cara, y se presenta la primera menstruación.

En los niños aumenta la estatura, la espalda y los genitales. Crece vello en el pubis, en el pecho y en las axilas, y puede aparecer barba y bigote. La voz se hace grave o ronca, pueden brotar granos en la cara y presentarse eyaculaciones.

Otros cambios los experimentamos en nuestros sentimientos y emociones; éstos se reflejan en las relaciones con las personas que nos rodean: con frecuencia sentimos que nuestros padres no nos entienden y que quieren “controlarnos”; sentimos que nuestros hermanos nos “molestan” en todo. Con los amigos es diferente, nos llevamos tan bien que nos gustaría estar con ellos todo el tiempo.

Cada niño y niña tiene un ritmo diferente de cambios y nadie tiene derecho a burlarse por el aspecto o los cambios que tiene la otra persona, cada uno va a su ritmo.

Todos, apoyados por nuestros padres y los servidores del sector salud, debemos adquirir una cultura de prevención, basada en hábitos adecuados de higiene, alimentación, deporte, entretenimiento y relaciones afectivas sanas.  De igual manera debemos alejarnos de lo que puede ocasionarnos daño, como consumir sustancias nocivas como alcohol, drogas y tabaco; así como evitar enfermedades y alejarnos de zonas y personas de riesgo.

Tomado de:

Gabriela Rodriguez y José Ángel Aguilar.

Hijo de tigre…pintito. Libros del rincón. México: sep, 1997.

(Adaptación)

Material preparado por: Miss Eugenia Morelos Zaragoza

Instituto Alexander Bain

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HISTORIA

LA EVOLUCION DEL SER HUMANO

La era de los mamíferos

Se calcula que hace 180 millones de años, cuando aún dominaban los reptiles el planeta, aparecieron los primeros mamíferos sobre la Tierra. La multitud de especies de mamíferos que comenzaron a desarrollarse a partir de entonces eran muy diferentes a las que actualmente conocemos y muchas de ellas han desaparecido por completo.

Las cerca de 5 mil especies de mamíferos conocidos en la actualidad se agrupan en órdenes, como son: cetáceos, carnívoros, marsupiales, roedores, desdentados, entre otros. De los distintos órdenes, los seres humanos, así como sus ancestros más lejanos, pertenecen al de los primates.

 

Los primates

Para los paleontólogos (científicos que se dedican al estudio de los restos fósiles), el punto de inicio de la historia de la humanidad empezó con la aparición de los primates, hace unos 65 millones de años. Los primeros de ellos eran unos pequeños seres que empezaron a vivir en los árboles en lugar de permanecer en el suelo, como la mayoría de los mamíferos. Entre las  especies que pertenecen a los primates están, además del ser humano,  los simios, monos y musarañas. Durante su desarrollo evolutivo, estos primates se hicieron de ciertos rasgos especiales: buena visión, manos con las que se pueden sujetar firmemente objetos y un cerebro relativamente grande.

Por pertenecer a la misma familia, las diferentes especies de primates, en especial monos y simios, guardan similitud con el ser humano. Según algunos estudiosos, el último ancestro común entre el ser humano y el chimpancé, nuestro primo más cercano, existió hace 6 ó 7 millones de años. Después de esta separación apareció el primer homínidos, el llamado Australopithecus, que posteriormente dio lugar al Homo habilis, el primer especímen del género  al que pertenecemos los seres humanos modernos.

Los cambios en la biología de los primates que desembocaron en los primeros homínidos se dieron en África: en el Este y en el Sur. El cañon de Olduvai, en Tanzania, el noreste de Africa, es uno de los lugares donde se han encontrado los fósiles más antiguos que aportan datos sobre la historia evolutiva del ser humano.

Homínidos

Los límites que señalen el comienzo y el final de los distintos homínidos no son exactos, se calcula que aparecieron hace 4.5 millones de años y se extinguieron hace unos 2 millones de años. Durante mucho tiempo debieron coexistir diferentes tipos, y el final de una especie se entremezcló con las generaciones de otra en el transcurso de miles de años.

Los científicos distinguen entre varias especies de homínidos. Todos ellos comparten algunas características básicas:

  • Pueden mantenerse erguidos y caminar en dos pies
  • Tienen un cerebro relativamente grande en relación con el de los monos
  • Su mano tiene un dedo pulgar desarrollado que les permite manipular objetos.

Australopithecus

El Australopithecus es el homínido más antiguo que se conoce. Australopithecus quiere decir “simio sudafricano” y se estima su antigüedad hasta en 4 millones de años.

En 1925, el paleontólogo Raymond Dart descubrió el cráneo de un Australopithecus en Taung, al sur de África. El descubrimiento de este fósil, ancestro del ser humano e íntimamente relacionado con el mono, provocó polémica porque se encontró en África y hasta entonces se había fundado el origen del ser humano en Europa. En lugares cercanos a este descubrimiento se encontraron otras especies de Australopithecus (afarensis, africanus, robustus, boisei), que confirmaron el origen del hombre en África.  Sus restos demostraron que estos homínidos medían más de un metro de estatura y que sus caderas, piernas y pies se aparecían más a los de los seres humanos que a los de los simios. El cerebro se asemejaba al de estos animales y tenía un tamaño similar al del gorila. La mandíbula era grande y el mentón hundido. Caminaban erguidos y podían correr, a diferencia de los simios. Sus largos brazos acababan en manos propiamente dichas, con las yemas de los dedos planas, como las de los seres humanos. Se cree que estos seres eran carnívoros, pues a su alrededor se han encontrado huesos y cráneos que habían sido machacados para extraer el tuétano y los sesos.

Quizá la especie más famosa de Australopithecus es la Australopithecus afarensis, gracias al descubrimiento, en 1974 en Hadar, Etiopía, de los restos de “Lucy”, una joven mujer de la que se encontraron 52 huesos de un esqueleto semicompleto, con una edad aproximada de 3.2 millones de años. Se le dio este nombre a esta Australopithecus porque cuando los arqueólogos encontraron sus restos óseos escuchaban la canción “Lucy in the sky with diamonds” del grupo inglés los Beatles. Esta especie trepaba árboles pero también podía caminar en dos pies. Durante mucho tiempo se pensó en Lucy como la abuela de la humanidad. Sin embargo, esta especie pudo haberse extinguido sin que a partir de ella se continuaran las ramas de la evolución humana.

El género Homo

La mayoría de los científicos aceptan que hay dos grandes grupos, o géneros, de homínidos en los últimos 4 millones de años. Uno de ellos es el género Homo, que apareció hace 2.5 millones de años y que incluye por lo menos tres especies: Homo habilis, Homo erectus, Homo sapiens. Uno de los grandes misterios de los estudiosos de la prehistoria es cuándo, cómo y dónde el género Homo remplazó a los Australopithecus.

Homo habilis y Homo erectus

En zonas del este de África se encontraron restos de otros homínidos que existieron al mismo tiempo que los Australopithecus, lo que viene a demostrar que esta especie de homínidos no era la única sobre la Tierra hace dos o tres millones de años. Como los homínidos que se encontraron parecen mucho más “hombres”, se les ha puesto el nombre de Homo. La primera especie del género Homo apareció hace 2.5 millones de años y se dispersó gradualmente por Africa, Europa y Asia.

En sus primeras manifestaciones se le conoce como Homo habilis, y tenía una capacidad craneana de 680 cm3 y su altura alcanzaba el metro y 55 cms. Era robusto, ágil, caminaba erguido y tenía desarrollada la capacidad prensil de sus manos. Sabía usar el fuego, pero no producirlo, y se protegía en cuevas. Vivía de recolectar semillas, raíces, frutos y ocasionalmente comía carne.

La especie que se desarrolló posteriormente a esta se denomina Homo erectus, hace 1.5 millones de años. La diferencia fundamental del Homo erectus y los homínidos que lo antecedieron radica en el tamaño, sobre todo del cerebro. Su cuerpo es la culminación de la evolución biológica de los homínidos: era más alto, más delgado, capaz de moverse rápidamente en dos pies, tenía el pulgar más separado de la mano y su capacidad craneana llegó a ser de 1250 cm3. También fabricó herramientas, como el hacha de mano de piedra, y aprendió a conservar el fuego, aunque no podía generarlo. Los científicos creen que esta especie se propagó hacia el Norte, por Europa (hasta Francia) y Asia, durante 4 000 años. Esta especie duró diez veces más tiempo de la que lleva sobre la tierra el ser humano moderno. Entre los Homo erectus que se han encontrado restos están el “Hombre de Java” (700 mil años) y el “Hombre de Pekín” (400 mil años).

Homo sapiens neanderthalis

Una o más subespecies del Homo erectus evolucionaron hasta llegar al Homo sapiens, un nuevo tipo físico. Los restos más antiguos del Homo sapiens tienen una edad entre 250 mil y 50 mil años. En sentido estricto se le denomina Homo sapiens neanderthalis: el hombre de Neanderthal. Recibe este nombre por el lugar dónde se encontró el primer cráneo que demostraba la existencia de su especie, en el valle de Neander, en Alemania.

Los hombres de Neanderthal tenían el cerebro de mayor tamaño y el cráneo distinto que del Homo erectus. Su mentón estaba hundido y su constitución era muy gruesa. Esta especie se encontró desde Europa occidental y Marruecos hasta China, pasando por Irak e Irán.

Los neanderthales estaban más capacitados y eran mentalmente más avanzados que ningún otro ser que hubiera habitado en la Tierra anteriormente. Esta especie humana vivió la última glaciación y se adaptó a ella construyendo hogares excavados en el suelo o en cavernas y manteniendo hogueras encendidas dentro de ellos. Los neanderthales que vivían en las zonas del norte de Europa fueron cazadores y se especializaron en atrapar a los grandes mamíferos árticos: el mamut y el rinoceronte lanudo, cuyos restos llevaban arrastrando hasta la entrada de sus cuevas, en donde los cortaban en pedazos.

Los hombres de Neanderthal se cubrían con pieles y disponían de mejores útiles de piedra que sus antepasados. Además realizaban una actividad novedosa: enterraban a sus muertos con gran esmero (p.e. en Asia se encontró un niño de Neanderthal enterrado entre un círculo de cuernos de animales). Los muertos no sólo eran enterrados cuidadosamente, sino que también el muerto era provisto de utensilios y comida. Es posible que los enterramientos y los vestigios de rituales en los que aparecen animales señalen los inicios de la religión. Tal vez creían ya en una especie de continuación de la vida después de la muerte.

El hombre de Neaderthal desapareció bruscamente, su lugar fue ocupado por los hombres modernos, hace unos 35 mil años.

    Homo sapiens sapiens

Después del Neanderthal vino el Homo sapiens sapiens, que es la especie a la cual pertenecemos los seres humanos modernos. Se han encontrado restos de los primeros miembros de esta rama en el Cercano Oriente y los Balcanes, fechados entre el 50 mil y el 40 mil antes de Nuestra Era. Quizá avanzaron hacia el norte y occidente a medida que retrocedía el hielo. Estos seres humanos también cruzaron el estrecho de Bering, penetrando así en el continente americano y llegaron a Australia hace unos 25 mil años.

Los Homo sapiens sapiens se extendieron por la Tierra más que ninguno de los primates anteriores. Un grupo prehistórico de esta especie fueron los hombres de Cro-Magnon (32 mil años), llamados así por la cueva cercana a la aldea de Les Eyzies, Francia, donde fueron hallados sus restos óseos. Los cro-magnones vivieron la última glaciación y aunque su cerebro no era mayor que el del hombre de Neanderthal, le dieron nuevos usos pues, entre otras cosas, hicieron y mejoraron muchos instrumentos y armas. Los cro-magnones son también los artistas más antiguos. El hombre actual no difiere básicamente ni en capacidad cerebral, ni en postura, ni en otros rasgos físicos, del modelo que la evolución había logrado en el hombre de Cro-Magnon.

Para los biólogos, todos los seres humanos formamos parte de la misma especie (Homo sapiens sapiens) aunque hay distintas razas. Las líneas generales de distribución racial se iniciaron en la Prehistoria. Desde el punto de vista físico se pueden reconocer por lo menos cuatro categorías raciales fundamentales: negroide, caucasoide, mongoloide, australoide.

Lo que dio al hombre moderno su control sobre la Tierra no fue su físico, sino su capacidad de aprovechar y transmitir a sus descendientes la información cultural por medio de su inteligencia.

Tomado de:

http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar2008/index.html

Material preparado por: Miss Eugenia Morelos Zaragoza

Instituto Alexander Bain

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Erase una vez el hombre

3 El hombre de Cromagnon

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septiembre 24, 2012 · 3:08 am

Erase una vez el hombre

2 El hombre de Neanderthal

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septiembre 13, 2012 · 5:24 am

Erase una vez el hombre

1 Nace la Tierra

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septiembre 1, 2012 · 6:29 am